Hablemos a cerca de las pinturas
rupestres, a través de su origen. Por definición conocemos como pintura rupestre
a todo dibujo o boceto prehistórico que existe en algunas cavernas o rocas.
El término rupestre deriva del latín
rupes (que significa roca), con el que se hace referencia a la actividad humana
sobre cualquier superficie rocosa; partiendo de eso, es difícil aislar la manifestación pictórica de otras
expresiones como el grabado y los tallados en piedra. Al encontrarse protegida
por la dureza de la roca, la pintura rupestre, resiste los efectos de la
erosión y el transcurrir del tiempo. Constituye una de las expresiones
artísticas más antiguas y primitivas del hombre, existiendo testimonios de
ellas de por lo menos 40,000 años de antigüedad, durante la última
glaciación; su carácter de expresión espiritual
ha determinado que exista en casi todas las etapas históricas del ser humano y
en todos los continentes exceptuando la Antártida.
Esta actividad no fue, ni es actualmente
entendida desde el concepto contemporáneo de arte, es decir, el arte para el
deleite del experto, si no como un medio imperativo e inherente del ser humano
de comunicarse entre sí, así como de plasmar mensajes a lo largo de su devenir histórico. Esta práctica es parte de la expresión
espiritual de culturas antiguas, que representaron y hoy día continúan
representando sus conceptos mágico-religiosos y actos cotidianos, así
como eventos que en determinado momento han revestido una relevancia especial
en su vida diaria, por lo que fueron conmemorados y trasmitidos a otras
generaciones y a otros grupos.
Las pinturas rupestres revelan que desde
la prehistoria, el hombre creó un sistema de representación artística
entremezclada con la magia y la religión, que buscaba mejorar sus actividades,
principalmente la caza, a través de plasmar dibujos.
En un primer momento el arte rupestre
paleolítico se consideró como puramente ornamental, carente de significados más
complejos, pero los descubrimientos que se fueron haciendo, reveló que había un
nexo entre los objetos representados y su localización.
A principios de este siglo, se le
atribuyó un significado mágico, según el cual, las pinturas servían para
influir mágicamente en la realidad. Sin embargo no en todas las pinturas
existen evidencias de esa relación que se le ha atribuido, de modo que la
motivación oculta del arte rupestre pudo distanciarse de las prácticas
cotidianas que reflejan los restos descubiertos hasta ahora.
Pero sin duda, la actividad pictórica
rupestre del hombre primitivo respondió principalmente a una necesidad
espiritual de expresarse y otra de
índole material para comunicarse entre ellos.
En México, podemos encontrar pinturas
rupestres en gran parte del territorio nacional, generalmente están elaboradas
en rojo, amarillo, negro y blanco;
representan a seres humanos, animales, cielo y trazos abstractos,
podemos decir que una característica común en las diferentes pinturas que
hallamos en México consiste en que las imágenes de las personas siempre se
encuentran con los brazos hacia arriba, postura que ha sido interpretada como
de agradecimiento, alabanza u adoración hacia la deidad.
Otro
rasgo común consiste en los idénticos
tocados o adornos con los que se ve a los personajes, lo que indica que
utilizaban un protocolo especial de vestimenta en sus rituales religiosos.
Algunas entidades con importantes
hallazgos en pinturas rupestres son Baja California Sur, Sonora y Tamaulipas en
el norte; Yucatán, Tabasco y Chiapas, en el sur.

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